
Si una cosa he aprendido durante casi mis quince años que llevo haciendo recogimientos en entornos monásticos, es lo que dicta el post de hoy, ‘la brillantez de la cotidiano’
¿Y por qué digo ‘la brillantez de lo cotidiano?
Porque demasiadas veces nos obsesionamos en hacer grandes impactos, grandes fotografías o grandes eventos intentando impactar en nuestro entorno, pensando que ese impacto será genial, necesario y duradero, pero queridos y queridas, esto no es así.
La brillantez si existe, está en esos pequeños detalles que nos aparecen en nuestro día a día y que debemos vivirlos como oportunidad.
Ese despertar diario que lo haces una forma serena, pausada y como si fuera un ritual que ayuda a empezar bien el día.
Ese café solo que tomas desayunando con ese par de tostadas
Esa pequeña tarea administrativa diaria y rutinaria que tienes que hacer cada día, semana o mes.
Ese desayuno que hacía con mi hermano cuando estaba enfermo y que para nosotros era, como un fin de semana la ciudad más bella del mundo
Esa rutina que debes hacer para cuidar y adiestrar a esos animales que forman parte de tu manada, o tropa si preferís llamarlo así
Esos pequeños rituales que deseas hacer con tus seres queridos, sea tu pareja, tus padres o tus amigos.
Esa tarea que tanto odias, pero la haces con disciplina y amándola como si te gustara hacerlo. (por ejemplo, planchar o lavar el wc)
Esas tareas que seguro os vienen a la cabeza en este mismo instante
Y a lo mejor os preguntaréis …
¿Y este tío ha tenido que ir a monasterios para descubrirlo?
Y os respondo
¡Para descubrirlo NO, pero para interiorizarlo y aplicarlo, SI’
Mis recogimientos son esos espacios de tiempo y lugar, que me aportan ese vínculo y conexión conmigo mismo y con mi entorno, de una forma más pausada y más serena que además, me permiten estar más conectado en ‘mi día a día agitado, convulso y acelerado’
Son esos espacios, en los que como decía el Capità Encima, percibes que ‘los pequeños cambios son poderosos’ o como dice una persona muy cercana a mi dice ‘hagamos de lo cotidiano una oportunidad’
En resumen
Hagamos de los pequeños hechos cotidianos, una fuente de luz y brillantez que nos traiga ilusión, alegría y esperanza
#ElClaustro




