Hace unos años, cuando empecé a publicar imágenes de Montserrat y otros monasterios en mis redes sociales, recibí dos tipos de reacciones:
1er grupo – Los contra
Las personas que me decían: “¡No cuelgues eso, hablar de estos temas no te ayudará!”
2º grupo – Los pro
Y las que me decían: “¡Cuéntanos más, por favor!”
Decidí ignorar al primer grupo y apostar por el segundo, porque en el fondo creía que compartirlo podía ayudar a más gente. Además, era una forma de devolver todo lo que Montserrat me había dado.
Por eso, hice tres cosas:
Libro
Escribir y publicar #ConexiónMonástica. Prácticas Milenarias para el siglo XXI.
Podcast
Grabar y lanzar #ElClaustroPodcast, que ya cuenta con dos temporadas, 17 capítulos y casi 7 horas de contenido.
Experiencia / team building
Crear #ElClaustroExperience, experiencias en entornos monásticos para personas de mi entorno y algunas empresas que ya han querido vivirla.

Y ahora, en plena Semana Santa, viendo a millones de personas viviendo intensamente estos días, me digo a mí mismo:
“Hicimos bien. Así que seguimos, porque aún queda mucho por hacer.”
No sé a dónde me llevará este camino, pero como le dije a mi mentor meses después de mi parálisis facial en 2015:
“Hasta ahora he creado empresas eficientes con el uso de la tecnología. A partir de ahora, quiero ayudar a crear personas felices, con organizaciones mejores que, al final, también serán más eficientes.”
Y, queridos y queridas, en esto… la vida monástica ayuda. Y mucho




