Esta mañana he estado impartiendo el arranque del programa Escuela de Alto Rendimiento y uno de los participantes, en medio de la sesión me dice:
‘Nos dices que necesitamos aspirar a cosas nuevas, que necesitamos buscar ilusiones y motivaciones. Pero … ¿dónde encuentras tus ilusiones?
Le contesto
¡Pregunta de nota y te daré mi opinión! Acertada o no, es lo que a mí al menos, hasta ahora me ha funcionado
Muchas veces me aparecen como si fueran revelaciones marianas y nace en mí una visión poderosa, fuerte e insaciable a la que me lanzo a saco apasionadamente, para intentar hacerla realidad. Obviamente pegándome cada tortazo que flipas pero al final, algo sale.
Otras veces, veo algún hueco en el que veo algo que me ilusiona y entonces, me meto a saco a explorar, a estudiar, a investigar y sobre todo, a ponerme a prueba porque de esta manera, aprendo y crezco.
Otras veces, las adopto. Es decir, alguien me cuenta una idea, un proyecto o una cosa, que me gusta tanto, que la adopto y me la hago mía. Entonces, me ilusiona cosas de otras personas y las hacemos conjuntas, en equipo.
¿Qué hay de común entre todas a ellas?
- Ninguna se compra con dinero
- Todas nacen de adentro, desde la pasión o ilusión
- Todas requieren de perseverancia y esfuerza
En resumen. No hay un supermercado de ilusiones
Y ella responde
¿No cómo en el super verdad?
Le respondo
‘Exacto. El supermercado de ilusiones no existe’












