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Serenidad, dulzura y futuro

Serenidad, dulzura y futuro

Esta semana he tenido una reunión con un cliente y al final la reunión con mis interlocutores, cuando ya estamos en un tono más personal, me salta la responsable de la empresa que me conocía antes de mi parálisis facial del 2010 y me pregunta.

¡Albert! ¿Qué tres cosas has aprendido después de ese susto?

Primero, medio en broma y para ganar tiempo para pensar le dije.

¡Veo que no te has leído mis libros! ¡Allí está explicado!

Y al ver que no ‘coló’, le contesté

¡He aprendido un poco de serenidad, de dulzura y de futuro!

Luego se lo desarrollé diciendo más o menos lo siguiente.

En mis últimos años en Kinetical, me hacía más de 70.000 kms al año, la relación con mi pareja se hacía insostenible y todo esto me permitía vivir pero no gozar al máximo de ‘ese vivir’.

Llegados a este punto y repito (cuña comercial), cómo digo en ‘La parálisis que activa’, vino un tsunami a mi vida y patapam. Me pegué un tortazo de cojones pero tuve la suerte que más o menos era consciente de los motivos y me puse a trabajar en ello.

Fue entonces cuando empecé a parar a pensar mucho gracias a las #pausasprogramada, me puse en mi agenda mucho más #time4me y sobretodo, empecé a apostar de nuevo por aquello que me apasionaba que realmente me era muy conocido aunque no lo cuidaba como lo debía cuidar.

Hoy, casi diez años después que haré el próximo mes de junio del 2020, veo que aprendí estas tres cosas.

Serenidad

Aprendí a crear hábitos, rutinas y espacios para ganar mucha más perspectiva, acercarme a la tranquilidad y a partir de aquí, intentar tomar mejores decisiones, decisiones más serenas.

Posteriormente me vinieron imprevistos muy serios, tanto a nivel personal, como familiar o con el trabajo, pero esa serenidad me ayudó.

Dulzura

Podemos llamarlo dulzura, suavidad o deslizamiento. Sea como sea me entendéis. Aprendí a bajar dos o tres marchas y a hacer las cosas con más calma , aunque obviamente, a veces el sistema falla pero cuando falla pienso ‘Tranquilo Albert, me ha funcionado muchas otras veces’

Precisamente hace unos días le decía a un director comercial.

‘Tú problema es que das órdenes a tu equipo con la palma de la mano a secas. Ponte un guante de seda y verás’

 En ese momento se enfadó. AL cabo de unos días me dijo que lo entendió porque se lo dije con un guante de seda y no estaba acostumbrado a ese tacto. Ahora intenta ponérselo él.

Futuro

Antes tenía un futuro que estaba allí pero ese ritmo vital no me permitía gozar de él o vislúmbralo mejor.  Ahora, uno de mis retos vitales es seguir viendo futuro cada día.

Necesito ver futuro en mi propia vida, en mi relaciones personales o sociales, en mis proyectos, etc. Y aquí tiene un papel vital el ‘reto’ pues ‘mi reto de tener retos’ me ayuda a crear futuro.

Este futuro me permite acercarme suavemente a la serenidad, incompleta e inacabada. Por este me motivo tanto, no tiene fin.

Como conclusión (en este post me estoy enrollando mucho)

  • Parémonos
  • Tomémonos el aire que necesitemos el tiempo que necesitemos
  • Abracémonos al futuro
  • Caminemos con dulzura
  • Esto nos traerá serenidad.

 

 

 

Posted by Albert Riba / Posted on 15 Feb
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