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Por favor ¡ética!

Por favor ¡ética!

El día 15 de noviembre, en el AVE de vuelta de Madrid a Barcelona, que salía a las 20.30 horas, tuve la mala fortuna de tener delante de mi asiento a un grupo de cuatro personas que me dieron el viaje, pero a cambio me inspiraron la columna de hoy.

Eran cuatro ‘supuestos profesionales’ que trabajan en un centro de cirugía estética, parece ser, de los más punteros y de los más conocidos de Barcelona. Durante todo el viaje, o sea, más de tres horas, estuvieron despotricando en voz alta y dando nombres de clientes sin tapujos. Que si esa estaba gorda, si la otra tenía cara de caniche, si el otro tiene un hijo que se droga, y así un largo etcétera, con algunos comentarios incluso peores. Y sí, todo en voz alta. Sinceramente, sentí vergüenza ajena y se lo comenté a la persona que viajaba conmigo.

Por favor, ¡ética!

La ética es aquello que va asociado a un comportamiento moral que debe regir la buena conducta de cualquier persona y se basa en ser respetuoso, sincero, discreto y educado con las personas. Ética debe ser aquella cualidad que en momentos convulsos como los actuales, permite que las cosas sigan dentro de un cauce en que las personas sean respetadas por encima de todo.

La ética no es una cosa que se inyecta en los cerebros de las personas al igual que se consume una pastilla para el dolor de cabeza. La ética no es algo que dé resultados de inmediato, aunque como la estrategia, debe trabajarse día a día. La ética es, y debe ser, uno de los valores básicos para cualquier colectivo.

Hay que tener presente que cualquier negocio que está en marcha, necesita personas que tengan una necesidad a satisfacer, o bien, tienen un problema que desean solucionar. Es decir, una persona que se opera la nariz puede ser que tenga un problema de respiración, por lo que se trata efectivamente de un problema, o también que considera que esa nariz no le gusta y claro, se siente inseguro, incómodo y angustiado, entonces es evidente que estamos entrando en un problema de su intimidad.

Con esto quiero decir que esa necesidad o ese problema de nuestro potencial cliente, nunca debemos convertirlo en mofa, en obsesión por venderle más caro, tratarlo como un número, no tratarlo como se merece o, peor aún, engañarlo y no decir toda la verdad, como por otra parte hacen muchos políticos.

Si se quieren generar relaciones sólidas y duraderas, sean del tipo que sean, debemos tener grabado en la memoria que dichas relaciones, además de satisfacer necesidades o deseos, deben ser éticas y estéticas, y nunca como las que establecieron esos cuatro supuestos profesionales que encontré en el tren.

 

 

 

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Posted by Albert Riba / Posted on 28 Nov
  • #expansion
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